Ojos secos: qué es, causas y tratamiento

El ojo seco es una alteración que se produce en la superficie de la córnea y de la conjuntiva por falta de lágrima. Como consecuencia, la superficie del ojo no esta bien humectada pudiendo aparecer problemas en la córnea o conjuntiva además de no lograr eliminar las partículas que se hayan depositado en ellos.

De acuerdo con las estimaciones de los expertos, los ojos secos llegan a afectar a cerca de una de cada tres personas en todo el mundo. Y los síntomas son:

  • visión borrosa
  • intenso picor en los ojos
  • enrojecimiento
  • fotosensibilidad
  • sensación de arenilla
  • excesivo lagrimeo

¿Qué produce el síndrome del ojo seco?

Además de la propia predisposición genética del individuo que padece el problema, existen otros problemas o causas que pueden derivar en esta irregularidad ocular. Entre ellos podemos citar:

  • ambiente especialmente seco (climatización, falta de humedad en el ambiente, etc)
  • sobreexposición a estímulos lumínicos brillantes (ordenador, móvil, tablet, entre otros)
  • tabaco
  • lesiones oculares
  • efectos secundarios de una intervención quirúrgica
  • sobreexposición al sol de manera directa y sin protección

¿Cómo combatir la sequedad en los ojos?

Los expertos insisten en que el tratamiento más al uso y eficaz descansa en la administración de lágrimas artificiales y sprays oculares, esto funciona como tratamiento reactivo para sustituir a las lagrimas naturales, se suelen aplicar 4 o 5 veces al día. Si, pasados unos días, los síntomas no remiten, habiendo eliminado los factores ambientales que pudieran empeorar el problema, el especialista podría optar por administrar otros tratamientos, tales como el empleo de gafas de protección específicas para este problema o los cortoicosteroides tópicos.

Si estamos ante un problema de tipo no patológico, es decir, motivado por factores externos y evitables, existen una serie de hábitos que puedes desarrollar para librarte de este incómodo problema:

  • Evita el tabaco: el humo del tabaco no hace otra cosa que irritar nuestros ojos y someterles a un desgaste innecesario.
  • Usa un deshumidificador: los especialistas recomiendan mantener unos niveles adecuados de humedad en el ambiente, especialmente cuando los meses se vuelven más fríos.
  • Descansa tus ojos del uso de gafas y lentillas durante algunas horas al día.
  • Usa gafas de sol si vas a salir a la calle y el grado de luminosidad es muy elevado.
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